Organizar tareas de casa en familia parece fácil… hasta que llega el momento de hacerlo.
Uno piensa: “vamos a repartir un poco las cosas y listo”. Pero luego aparecen los clásicos: nadie sabe qué le toca, alguien se escaquea, otro dice que siempre hace más, los niños protestan y al final acaba haciéndolo todo la misma persona de siempre.